Terminan ocho años de gobierno de Álvaro Uribe, el Presidente más popular en la historia reciente del país. El próximo 7 de agosto llega a la Casa de Nariño un nuevo equipo de asesores, un nuevo gabinete y un nuevo Jefe de Estado.
Juan Manuel Santos, el mandatario electo, proviene del oficialismo. No obstante, líderes políticos y analistas esperan que el Gobierno entrante le dé un nuevo aire a la democraciaSin embargo, la figura del comandante genera rechazo en la opinión de la mayoría de los colombianos. Prueba de ello es que en la más reciente encuesta de Invamer Gallup el índice de desfavorabilidad de Chávez alcanzó un récord histórico: el 94 por ciento.
El nuevo mandatario no sólo hereda los éxitos del Gobierno saliente, sino también sus errores y su falta de resultados. Santos recibe un país más seguro del que tuvo que gobernar Uribe, debido a los golpes dados a las Farc. También recibe un país con mayores expectativas de crecimiento económico, pero con un índice alto de desempleo y de pobreza.
Así mismo, tiene un enorme reto en materia de restauración de las relaciones exteriores, disminución de los índices de violación a los derechos humanos, combate a la corrupción y el restablecimiento del funcionamiento armónico de las ramas del poder, temas en los que Uribe deja una complicada herencia.